lunes, 27 de septiembre de 2010

Bajo mi punto de vista...

Siempre se ha dicho que todos estamos un poco locos, -algunos más que otros-, y hoy he aprendido en mi primera clase de Teoría de la Imagen lo cierto y necesario que es esto.

"¿Vale una imagen más que mil palabras?
", nos lanzó hoy la profesora de la asignatura anteriormente mencionada. ¿Si?, ¿no?, ¿relativamente?. Al fin y al cabo una imagen viene siendo una representación de la realidad, y nos permitirá crear nuestra propia idea sobre una información, sin embargo una imagen puede disuadirnos de la realidad. Sin ir más lejos, podemos ir a un quiosco y mirar en la portada de cualquier revista a la chica que aparezca posando, ¿creemos que realmente es así, o nos hacen creer en una realidad distorsionada?. La respuesta a esta pregunta es más que obvia.

Tambien se nos mostraban hoy en clase unos párrafos de Pío Baroja en su obra "El arbol de la Ciencia", en los cuales a su vez se refería a la locura de Don Quijote para aludir a la realidad. "¿Cual es la realidad que ve don Quijote?". Pues no es otra más que la que él quiere. Don Quijote siempre quiso vivir las aventuras de los caballeros andantes que conocía en los libros, luchar contra gigantes acompañado de su fiel escudero y enamorarse de una bella dama. Loco le llamaban, y loco aún le llamamos sin darnos cuenta de que lo que hace este personaje no es más que representar ese trocito de locura que llevamos cada uno dentro, nuestra subjetividad, nuestro punto de vista.

Sin embargo no todo es tan sencillo como vivir lo que cada uno quiere, -ahí se halla la mayor de las locuras-, sino en adecuar nuestro contexto a nuestro propio modo de ver las cosas, pues no habría gigantes si no hubiera molinos de viento. La veracidad de todo, pues, no reside sino en la intersección de la realidad de cada persona, además de en el factor inmutable determinado por su contexto.

De este modo llego a la conclusión de que el mundo en sí esta formado por la proyección de las imágenes de las cosas, pero estas imágenes no reflejan del todo la realidad, sino ésta misma inducida bajo mi punto de vista. Todo yace bajo un ente más profundo, desde las personas en toda la complejidad de su mente, hasta una simple piedra, que puede tener un especial valor simbólico dependiendo del contexto de cada uno.

Así pues, la mejor forma que tenemos de enriquecer nuestra vida, nuestra sabiduría, nuestra mente, y nuestra realidad, no es otra que empapandonos de otras y contrastandola. Y tambien, como no, enriqueciendo nuestra propia realidad a base de descubrimientos que aún no conozcan otra realidad que la nuestra.

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